Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

jueves, 24 de septiembre de 2009

El Betato de Gorgol




Después de dejar el listón muy alto con la ascensión al Midí D’Ossau, teníamos que completar el último día de estancia en el Pirineo Aragonés con alguna actividad, que nos dejara un buen sabor de boca, decidiendo realizar un descenso de barranco. En la zona del Valle de Tena existen cantidad de barrancos, donde practicar esta modalidad deportiva, algunos son muy exigentes, otros mas sencillos y permiten disfrutar, sin agobiarse, de una bonita jornada en unos parajes únicos y singulares. Elegimos uno “asequible”, cortito pero a la vez intenso.




El Barranco del Betato o del Gorgol, como mejor se le conoce, es un barranco que se encuentra en el término municipal de Piedrafita de Jaca, es popular por su estética, recorrido y fácil nivel, cuando las condiciones son favorables, el lugar ideal para iniciarse en esta modalidad. Se nos unen Ana, una amiga y antigua compañera de trabajo a la que hace algún tiempo no vemos y Antonio un “almendrón”, ( así se les llama cariñosamente, por estas tierras, a los de Zaragoza).





Dejar los coches y empezar con la “ceremonia “de equiparnos, el nerviosismo y la excitación era evidente en mas de uno. Nos acercamos a la salida para comprobar el caudal, no es excesivo, este barranco con demasiada agua se hace agobiante y a veces es una trampa que ha puesto en aprieto a más de uno. Hoy lleva el necesario para que el descenso sea divertido y tenga un puntito de emoción. Para meternos en su cauce tenemos que caminar cerca de media hora, la senda discurre por el bosque del Betato, precioso y vestido hayedo, lugar de leyendas e historias populares de brujas y seres mágicos.





Nos enfundamos los neoprenos, arneses y demás artilugios necesarios. A pesar del traje el agua fría de los barrancos pirenaicos se hace notar, las primeras exclamaciones y gritos de sorpresa se escapan a más de uno cuando entran en contacto con las pozas del barranco. En su principio discurre por un cauce de piedras y bolos resbaladizos donde hay que andarse con precaución, de cuando en cuando una poza nos hace respirar fuerte al introducirnos en ella. Entramos en el barranco principal, los tímidos rayos del sol asoman entre los árboles del bosque. Aquí ya encontramos uno de los muchos grupos de barranquistas, recibiendo las instrucciones de seguridad. Los adelantamos, montando una cuerda en un paso estrecho y encajonado, para facilitar su superación.







A partir de ahora nos introducimos en una estrecha y bonita gorga, donde la verticalidad de sus paredes, formaciones, colores, toboganes y pequeños saltos de agua nos asombran del trabajo hecho a través del tiempo.







De tobogán en tobogán y de salto en salto llegamos al primer “embudo”, un pequeño ráppel encajonado de apenas 8 metros. Aquí esperamos a que un grupo de barranquistas con su guía termine el descenso y nos permita poner nuestra cuerda. En el Gorgol, dependiendo a la hora que entres, es fácil encontrarse con tapones, ya que las empresas de aventura mueven muchos grupos, debido a su sencillez y entretenido descenso. Otro grupo “presiona” la cola del nuestro y Carles tiene unas palabras con el guía, que haciendo valer su condición de tal, intenta colarse. El toque del Carles parece no gustarle demasiado y se dirige al lugar donde me encuentro montado la cuerda del ráppel, “sugiere” la posibilidad de que les dejemos pasar, alegando de que “somos muchos”, me niego a ello y se vuelve con mala cara a la cola. No contento con todo ello se dedica a hacer “una campaña propagandística“ de la necesidad de realizar estas actividades con un guía y…. bla,bla,bla…………Carles y Eli se encargan de recordarle que la montaña es de todos y que lo importante es que tengamos, respeto, cabeza, habilidades, conocimientos y experiencia para poder disfrutarla con seguridad. No apruebo su actuación de queja…… Respeto la decisión de cada uno de ir a la montaña como le apetezca, con guía o sin el, pero con seguridad, respeto, sin imposiciones ni prepotencias, libremente. Tengo muy buenos amigos y compañeros guías de montaña, yo mismo pertenezco a este gremio, todos con una profesionalidad y una experiencia intachable y ninguno hace de su profesión la “única opción válida” para hacer montaña. Me molestan estos individuos “dueños de las montañas y barrancos” y únicos “montañeros de verdad”…………. Ah ¡¡¡…. por cierto el “súper guide” se dejó un mosquetón y un descensor olvidado en el anclaje de la cabecera del ráppel….que otro guía caritativo le devolvió …….. Ya te vale¡¡¡¡.







Atravesamos a nado la poza donde termina el primer ráppel y nos encontramos en la cabecera del último lugar donde tenemos que hacer maniobra de cuerdas. Aquí hay tres anclajes diferentes que permiten aligerar las esperas. Este último descenso, por cuerda, es el mas emocionante y divertido. Una tirada vertical de 12 metros y en volado, al costado de la cascada, nos deja en una poza encajonada, sombría, fría y profunda, que pone final y buen sabor de boca al descenso.



Adivinamos por los rayos de sol su salida y vamos en su busca, no sin antes disfrutar de un tobogán y un último salto al agua, que los más animosos repiten una y otra vez. Es hora de quitarse los neoprenos, permitiendo que el sol caliente nuestros cuerpos y permita circular más rápidamente la sangre, haciendo desaparecer la “carne de gallina” que nos adorna.


Felices y contentos, disfrutando de una agradable y divertida mañana en un barranco del Pirineo. Solo nos resta volver a casa, no sin antes hacer una visita gastronómica al Churrón de Larrés, cita obligada del CAM, donde nos espera una estupenda degustación de los platos típicos de la zona. Hasta pronto Pirineo Oscense.

1 comentario:

  1. Las explicaciones te trasladan al barranco y te contagian las ganas de conocerlo.

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