Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

domingo, 9 de enero de 2011

Travesía Candanchú-Lízara por el Valle de los Sarrios




Una de las mejores  travesías que podemos realizar en el Pirineo Aragonés es la que nos acerca desde Candanchú al Refugio de Lízara (Valle de Aragües del Puerto) por el Ibón de Estanés y el Valle de los Sarrios.
Esta actividad de senderismo discurre por lugares únicos de esta zona del Pirineo y nos permite contemplar y disfrutar de rincones y paisajes de gran belleza y colorido.



 
Desde que  esta etapa  forma parte del recorrido de La Senda de Camille, en época veraniega podemos encontrarnos con mas senderista de lo habitual en alguno de sus tramos por lo que recomiendo hacer este recorrido fuera de la época convencional y mucho mejor  en la estación otoñal cuándo podremos deleitarnos con las diferentes tonalidades de colores que presenta el Bosque de las Hayas.
Dentro del programa de actividades para el año 2010-2011 del Club Alpí Montserrat, se había incluido esta travesía y se amplió a dos días para poder volver a Candanchú por  la parte alta de la Sierra Bernera, Las Foyas de Aragües y el Barranco de Aspe, dándole a la misma otra visión de la zona.
6/11/2010
Habíamos quedado en el aparcamiento de la estación de esquí de Candanchú y allí nos encontramos los 18 componentes del CAM que queríamos disfrutar de este bello recorrido. Para algunos de nosotros nos era conocido pues lo habíamos realizado en varias ocasiones, para otros era la primera vez que contemplaban estos parajes fronterizos que comparten Aragón y Francia.
El día se presentaba fresco y con alguna nube, pero ideal para caminar y disfrutar de la mañana. Las cumbres estaban coronadas por un manto blanco que días atrás había dejado una borrasca otoñal, avisándonos de la proximidad del invierno y coloreando de blanco las montañas del valle.

Iniciamos el recorrido en la zona de pistas y cuando alcanzamos el Coll de Causiat hacemos un pequeño alto para quitarnos algo de ropa y poder disfrutar del paisaje que desde este punto se divisa. Delante de nosotros  el Bosque de las Hayas, estas ya desprovistas de sus hojas. A nuestras espaldas, los picos de Aspe, Llana de la Garganta y del Bozo donde la nieve ha cubierto sus escarpadas laderas, mas al fondo, La Raca, el Anayet, la Moleta y la Collarada, cierran la sinfonía de cumbres y al fondo del circo de Astún, el Midí d’Ossau asoma tímidamente la punta de bicéfala cumbre.

Bajamos de Causiat y por el GR nos introducimos en el bosque, transitamos por una alfombra de hojarasca que nos acompañará mientras caminemos por dentro de esta masa arbórea, uno de los últimos bosque vírgenes de hayas de la zona.



Poco a poco nos acercamos a uno de los pasos claves del recorrido, el cruce de la Chorrota, este punto se halla sometido en época invernal al castigo de avalanchas  y desprendimientos de rocas, lo que hace que todos los años cuando desaparece la nieve haya que acondicionar o modificar algún paso de su recorrido. Su escarpada ladera donde se desdibuja la trayectoria de la senda nos conduce directamente al barranco de la Chorrota. Cruzamos este lugar por el mejor vado para tratar de no mojarnos las botas y continuamos por la senda que discurre paralela al lindero del bosque y los enormes paredones que lo flanquean.

El lugar parece de cuento de hadas, hayas caídas, grandes alfombras de hojarasca, troncos cubiertos de musgo y yesqueros, helechos… etc, solo nos faltan los duendes y los elfos.
Más adelante la masa forestal va perdiendo consistencia y los claros hacen acto de presencia y en pocos minutos las hayas desaparecen dando paso al prado alpino y podemos contemplar el inicio del la Gave de Aspe, el valle francés que acoge esta masa forestal.

Iniciamos el ascenso al Ibón de Estanés por el Barranco de Escurets, que en una suave subida nos deja en la cubeta glaciar que recoge sus aguas.
El Ibón de Estanés o Lac de Estaens, como lo llaman los franceses, es un trozo de terreno que según una “anomalía de frontera”, según ellos, se adentra en territorio francés y que ya en su momento dio lugar a algún incidente. Dejando aparte cuestiones fronterizas, el aprovechamiento de sus aguas y recursos eléctricos recaen por completo en el vecino país y podemos encontrarnos en sus orillas o paseando por la zona con mas vecinos del país francés que con paisanos del nuestro.

En sus orillas hacemos un alto para recuperar fuerzas y poder disfrutar del paisaje. El color azulado de sus aguas contrasta vivamente con el ocre rojizo del terreno que lo rodea y con el grisáceo de las rocas calcáreas de las montañas de su alrededor.
Seguimos por el sendero marcado con GR, bordeamos la orilla S.O del lago por una zona calcárea. Más adelante nos despedimos del GR que se dirige al cercano Puerto de Escalé , y desviándonos hacia la izquierda nos adentramos en el Huerto de Estanés, valle colgado a los pies de la Trinchera, paso que da entrada al bucólico y solitario Valle de los Sarrios.

La senda va ganando altura con varias lazadas, aquí ya ha hecho acto de presencia la nieve y por un camino desdibujado por la misma vamos remontando la pendiente.
La entrada al valle está cubierta de nieve, me sorprende  ver tal cantidad en esta época del año y encima está bastante compacta y dura.

El Valle de los Sarrios es un rincón único en la zona. Es un valle colgado y cercado por la muralla rocosa que alberga los picos de Ruabe, Olivón y Bernera . Tiene dos únicos accesos factibles (sin tener que trepar o hacer el sarrio), el que entre desde el Huerto de Estanés- Ibón de Estanés por la Trinchera y el que lo comunica con la explanada de Bernera, a los pies del Bisaurín, por el puerto de Bernera. Al traspasar el angosto pasaje de la Trinchera, que ya presentaba una importante acumulación de nieve, el paisaje que se abrió ante nosotros parecía una postal invernal. El valle cubierto por una considerable capa de nieve y de bastante consistencia. Paramos para tomar un bocado y buscando la orientación más soleada nos recostamos en su costado norte cerca de unas paredes rocosas donde podemos encontrar una manantial de agua fresca que mana de la roca, ahora este manantial está oculto por la capa de nieve.



Después de un tentempié, nos ponemos en marcha de nuevo, buscando su salida más septentrional, la que nos permitirá bajar hacia el Refugio de Lízara.

Cruzamos el valle, que presenta ya un notable espesor de nieve y por el Puerto de Bernera bajamos con precaución hacia el Plano Mistresa. La nieve cada vez está más dura, lo que hace que busquemos el itinerario más suave y seguro para poder bajar con seguridad.



Una vez en la llanada de Bernera, la nieve desaparece lo que hace que podamos seguir a buen paso hacia el Refugio. A la altura de refugio forestal, realizamos un breve alto para beber agua y poder admirar la silueta de un quebrantahuesos que nos sobrevuela. Su vuelo bajo nos permite poder fotografiarlo y disfrutar de  sus evoluciones un rato. No todos los días tenemos la suerte de contemplar a esta amenazada ave pirenaica a tan poca distancia.

Seguimos bajando el largo barranco que se abre hacia los Llanos de Lízara, los contrafuertes del Bisaurín y los Picos de Bernera nos flanquean y al fondo podemos apreciar el Valle de Aragües que discurre hacia el sur.

La vegetación va haciendo acto de presencia, algún ejemplar de pino negro salpica las escarpadas laderas y bojes, rosales silvestres, y pasto alpino van ganando terreno a las rocas y pedreras.
Aparecen los pinares que rodean el refugio y entre ellos encontramos algún ejemplar de níscalo o robellón y de lepiota, que prometen un buen aperitivo antes de la cena.
El Refugio de Lízara nos acoge y nos permite descansar antes de afrontar la jornada de regreso a Candanchú.
7/11/2010
Amanece con un tiempo de perros, la niebla y la lluvia nos hace presagiar un regreso muy diferente a la travesía de ayer.
Teníamos previsto regresar a Candanchú por el Collado del Bozo, las Foyas de Aragües, el barranco de Aspe y Loma Verde, pero debido a la cantidad de nieve dura que presenta el recorrido y al no llevar crampones, decidimos variarlo y regresar por el mismo itinerario de venida.
Son las 07:30 horas de la mañana, equipados ya para partir y con la capelina  protegiéndonos de la intermitente y fría lluvia que nos cae, tomamos el camino de regreso, el mismo que hace unas horas habíamos recorrido con una temperatura bastante agradable y con un resplandeciente sol. Las contantes ráfagas de viento y lluvia hacen que lleguemos al refugio forestal bastante calados. La lluvia se convierte en un agua-nieve y nos quitamos las capelinas y nos ponemos los gore-tex que nos protegerán mejor de la ventisca que nos envuelve.


Salimos del refugio bien pertrechados y entre fuertes ráfagas de viento y ventisca nos orientamos buscando el Puerto de Bernera que nos dará paso al Valle de los Sarrios. Aquí el viento es menor pero una densa niebla da un aspecto fantasmal a este cerrado valle. La temperatura es fría y queremos bajar pronto al Ibón de Estanés en busca del fondo del valle.
La bajada es rápida y no presenta problemas, el tiempo mejora y desaparece la ventisca pero la neblina continua. Vamos perdiendo altura rápidamente y ayudados por la nieve y poco después vislumbramos la masa de agua del Ibón de Estanés.
Superado este, bajamos a buen ritmo por el barranco de Escurets donde empezamos a encontrar a algunos intrépidos excursionistas que desafiando el mal tiempo se acercan a disfrutar de  este bonito paraje. Sigue lloviendo, buscamos la senda que discurre por el  Bosque de las Hayas que nos permitirá llegar a la Chorrota. El bosque parece encantado, la niebla y los tonos grisáceos le dan un aspecto mágico. Cruzamos al Chorrota y enlazamos la última diagonal que nos deposita en el Collado de Causiat, tenemos Candanchú a la vista, vamos mojados de pies a cabeza pero nuestros vehículos y la ropa seca nos esperan a poca distancia.
Cuando llegamos a los coches arrecia el agua y nos resguardamos en el porche de la cafetería donde nos ponemos ropa seca.
Ha sido un día duro e intenso, la meteo no ha querido que completáramos nuestra ruta circular pero ha permitido que acabáramos la jornada y el recorrido disfrutando de unos paisajes y lugares con diferentes matices de colores y condiciones.
Ahora solo nos falta una buena comida con nuestros amigos del Churrón en Larrés, para terminar con buen sabor de boca y disfrutar de una buena mesa de regresar a casa.

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