Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

viernes, 23 de octubre de 2009

EL CILINDRO DE MARBORE

Track de la ruta hasta el Lago Helado del Perdido









El refugio de Góriz, a los pies del Monte Perdido, es un excelente punto para acometer la ascensión a algunos de los “tresmiles” censados en el valle de Ordesa. Su proximidad a los mismos y su enclave es una buena garantía para llegar a la cumbre por las vías normales. Desde aquí numerosos montañeros, anhelan durante todo el año encaramarse a los tres mil y pico metros de sus altas cumbres… todo esto contando con el beneplácito del tiempo, el estado de la montaña y nuestras condiciones físicas. En época estival la ascensión al Monte Perdido se convierte en una autentica romería en la que se pude ver de casi de todo, desde paseantes sin experiencia y sin equipo, que se “estrellan” de lleno ante la cota de esta montaña, hasta temerarios que suben y bajan la famosa “escupidera“del Perdido, calzados con unas zapatillas deportivas y sin crampones ni piolet cuando todavía hay nieve. Algunos de ellos dan un “salto mortal“, cayendo al abismo escondido y disimulado de su cara sur.




Eli y yo hemos dormido en Góriz, ayer hicimos uno de los recorridos mas elegantes y bonitos del valle de Ordesa, la Faja de las Flores, y la completamos con la aproximación al refugio de Góriz.

Hoy nos hemos levantado temprano, con las primeras luces del día y con un amanecer frío y ventoso emprendemos camino del Perdido. Subimos por el angosto valle que separa esta montaña de la del Cilindro, es un lugar silencioso a estas horas de la mañana, ni las chovas ni las marmotas delatan nuestra presencia con sus agudos gritos. Con el silbar del viento envolviéndonos y con poco tránsito de montañeros llegamos al Lago Helado del Perdido donde echamos una visual a la ruta de ascensión que remonta la famosa “escupidera “, es el punto clave que defiende la cima de esta montaña .



Hace unos días nevó, las bajas temperaturas han conservado nieve en los últimos cien metros de la ascensión, justo por encima del ”punto negro”. La cosa no está clara y decidimos no aventurarnos a tener una bajada un poco complicada por la posible nieve helada que se aprecia en la ruta. No llevamos crampones ni piolet pues no lo creí necesario, hace menos de un mes la ruta estaba limpia y tomé la decisión de no acarrear con ellos, arañando peso a nuestras mochilas.

Después de tomar un respiro nuestras cabezas se giran al lado opuesto del Perdido y miramos la mole del Cilindro, su agreste figura de monolito calcáreo nos atrae…… ¡subiremos al Cilindro!



Los primeros metros de desnivel los hacemos por una pedrera bastante pendiente que poco a poco nos va acercando a la brecha que corta su rocoso lomo sur.



Al pie del mismo nos enfrentamos con la única dificultad de la ascensión, un diedro de algo más de quince metros que tenemos que trepar para montarnos en la cresta que se dirige a la cumbre. Este paso de poca dificultad de subida ( II +) está equipado con dos reuniones de parabolts que nos facilitaran su bajada utilizando una cuerda. Solo nos resta seguir la cresta bien por su filo o bordeando los puntos más verticales para llegar bajo su cumbre, donde superamos un corto resalte con una fácil trepada, para llegar a la fita que marca el fin del recorrido.














Poco menos de tres horas y media nos ha costado encaramarnos a su cota de 3.335m y desde aquí la panorámica es soberbia, ante nosotros se alzan magníficas y bien nítidas varias cumbres del Pirineo, desde el macizo del Posets por el este hasta las montañas que rozan el límite Navarro del oeste, como el Petrechema o la Mesa de los Tres Reyes. Al norte la característica mole del Midi de Bigorre con la antena de su cima, parece que nos saluda. En medio de todo este mar de cumbres, una mancha blanca resalta entre las tonalidades grises y ocres de las montañas, es el glaciar del Vignemale que como una gran sábana blanca cubre su cara este. Entablamos conversación con dos montañeros que han llegado antes que nosotros, son un catalán de Barcelona y un andaluz de Málaga, dispar y bien avenida cordada que debido al viento han tenido que renunciar a subir esta cima por una de sus vías de escalada mas reconocida. Charlamos, cambiamos impresiones y “arreglamos” el panorama montañero de actualidad y después de unas fotos y tomar un bocado, todos juntos iniciamos el descenso.







Para mayor comodidad y rapidez montamos un rappel en el diedro inicial y cuando queremos darnos cuenta nos encontramos bajando raudos la pedrera en busca de las verdosas aguas del Lago Helado. Los cuatro reanudamos la bajada hacia Góriz donde nos esperan unos deliciosos huevos fritos con jamón que los guardas del refugio tienen la amabilidad de hacernos. Unas cocas de Puente la Reina que nuestros amigos del Cilindro sacan de su mochila y que amablemente comparten con nosotros y unos cafés, sirven de postre y…. venga ¡¡¡ otra vez con la mochila camino del valle ¡¡. Queremos bajar por la Faja de Pelay y llegar al aparcamiento de Ordesa por la Senda de los Cazadores, pero es tarde, son las cinco y apenas quedan dos horas escasas de luz por lo que después de sopesar horarios y no queriendo afrontar una bajada por la Senda con poca luz o con la de nuestros frontales, después de consultarlo con Eli decidimos retroceder y tomar el camino normal. Hemos perdido media hora pero al menos tenemos la tranquilidad de no pasar ningún apuro en una bajada expuesta y a oscuras.









El valle al atardecer está precioso, el juego de luces y sombras y los colores de su vegetación nos entusiasman, Eli trata de captar todos sus matices con la cámara y lo mejor de todo, disfrutamos de una silenciosa bajada sin apenas encontrarnos a nadie…… y eso es difícil en Ordesa.

Ya de noche llegamos al aparcamiento, cansados y con los pies un poco recocidos, pero la sonrisa que adorna la cara de Eli me confirma lo mucho que ha disfrutado en estos días. La sonrisa se convierte en ilusión cuando le prometo que la próxima vez que vengamos subiremos al Perdido…. pero por una ruta menos transitada y con más aliciente… la vía de las Escaleras. Un abrazo y un beso sellan nuestro pacto.

Hasta pronto Ordesa.

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