Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

jueves, 27 de mayo de 2010

Pico de Monteixo


 2 de Mayo 2010

Este fin de semana toca salida con el Club Alpí Montserrat, cada quince días tenemos programada una actividad y esta nos acercará a uno de los picos emblemáticos de la Val Ferrera, el Monteixo.

Su situación y orientación, hacen del un excelente mirador de la Pica d’Estats, su cercano vecino, y de la cabecera de la Val Ferrera.

Tomando como punto de partida en la pequeña población de Areu, conocida por ser el lugar donde se desarrolla la Cuita del Sol, exigente Carrera de montaña que “ corriendo más que el Sol”, llega a la cima del Monteixo antes que el astro rey se oculte entre las montañas vecina. Aquí pasamos noche, nos alojamos en el Camping Pica d’Estáts donde degustamos una abundante cena solo enturbiada por los malos modos y evidente falta de tacto del dueño del camping con varios de los componentes del grupo, por un motivo de “si duermo aquí o en mi furgoneta…”, evidentemente así no se ganan clientes y está claro que varios de nosotros decidimos no volver a pisar mas este lugar (… y eso que le dejamos unos cuentos euros en concepto de cena y alojamiento).

Teniendo la noche estrellada como techo, tomamos la pista que se dirige hacia el Pla de la Farga y luego al de la Selva, donde dejamos el vehículo. La pista , ya de desde su inicio en Areu ( los primeros kilómetros son asfaltados, bueno si así se le puede llamar a un firme lleno de boquetes, charcos y escalones, se encuentra en muy mal estado y sobre todo entre los tramos de Pla de la Fraga-la Selva, así que ojo con los bajos y cárter del vehículo.





Una vez aparcado el vehículo, y por la pista, vamos ganando altura, tomando de vez en cuando algún atajo que acorta alguna lazada de la pista.




Llegados a la Pleta dels Frares, la pista se convierte en sendero y comienzan a aparecer las primeras mancha de nieve. Seguimos el torrente que desciende del lago de Aixeus y antes de alcanzar su cubeta nos calzamos las raquetas con las que progresamos con rapidez por una nieve compactada .Superamos una pendientes fuertes antes del lago y el sol ya nos acaricia, primero suavemente y luego con fuerza. Estamos en el Estany de Aixeus, aquí nos tomamos un respiro y aprovechamos para reponer fuerzas comiendo algo. Nos calzamos los crampones y agarramos el piolet a la vez que admiramos el Circo D’Aixeus que ocupa todas nuestras miradas, tenemos toda la muralla desde el Pic de Norris al Monteixo frente a nosotros. Unas paredes surcadas por varios corredores (alguno muy interesante, tomo nota) y adornadas por enormes viseras y cornisas amenazantes, que ya empiezan a desgajarse provocando avalanchas de fusión que adornan la pendientes.









Tomamos dirección S.O. por una amplia y pendiente pala de nieve que nos acercará a la ruta normal del Monteixo. Hace calor, la nieve rápidamente pasa de costra a nieve blanda y ello dificulta nuestro avance. Antes de alcanzar la base del pico, progresamos por un tubo que presenta una capa de nieve inestable, extremamos las precauciones y en línea de máxima pendiente tomamos la ruta que creemos más segura.















Nos encontramos debajo de la pala somital del Monteixo, sus rocas cimeras no se encuentra totalmente cubiertas por la nieve, además una capa recién caída hace más dificultoso su avance. Avanzamos con atención, no hay mucha caída, pero la pala final está sembrada de rocas y piedras y no nos agradaría tener un resbalón.



Unas cortas lazadas y un último esfuerzo nos hacen ganar la cresta cimera y la cumbre del Monteixo. Sus 2902 m, hacen del un excelente mirador sobre su famoso vecino la Pica d’Estats y sus satélites. Disfrutamos con la vista, hacemos unas fotos, picamos algo, degustamos las delicatessen que algunos llevan en la mochila y saboreamos los “trencaigues” que ofrecen los miembros del estrecho “circulo de petacas del CAM”, que reconocen a los más veteranos o los que se han hecho “merecedores” de este obsequio primorosamente grabado por el amigo Xavier.

Mientras tanto hemos estudiado y valorado el itinerario hacia el Norris, y observamos que tendremos que progresar por una estrecha cresta con varias cornisas muy expuestas. Somos muchos y eso no supondrá tardar bastante tiempo y después de consultarlo con la gente decidimos iniciar el regreso pero por un itinerario diferente al de subida y realizar una circular. Según el Joan C., uno de los veteranos del grupo, esta ruta nos dejará junto al coche.



Dicho y hecho, nos encaminamos a la pala y emprendemos la bajada, primero con precaución y luego cuando desaparecen las rocas, en busca de la nieve más consistente para dejarnos deslizar a grandes zancadas y algún que otro revolcón.

La nieve se ha transformado en una pasta mojada que hace que nos hundamos hasta la rodilla en algún tramo.



Vamos siguiendo un espolón que baja en dirección S.O y que pierde altura progresivamente. Cuando intuimos la pista en el fondo del valle, perdemos altura rápidamente por entre medio de un bosque muy pendiente, que hace que avancemos por una nieve podrida y muy penosa de caminar con raquetas o sin ellas, nos dividimos en dos grupos , el primero desciende con mas rapidez y no sin dificultad, el segundo más lento, sigue sus huellas y se pelea con los enormes agujeros que esconde la nieve podrida y que hace que nos hundamos hasta la cintura y que en alguna ocasión sea necesaria la ayuda de otra persona para que salgamos de él.



El tiempo empieza a ponerse gris y amenaza lluvia. ¡Lo que nos faltaba ¡ En un punto es necesario el poner una cuerda fina para poder perder unos metros entre los árboles ya que la huella de los anteriores se ha convertido en un tobogán deslizante entre pinos y arbustos. Después de un rato de caídas, juramentos, algunos bien empapados y visiblemente cansados por la lucha con la nieve, nos juntamos con el grupo de cabeza que nos espera donde lo blanco desaparece ¡por fin ¡ …..Y yo que me había pensado la posibilidad de traerme los esquís….¡¡¡¡¡.

Reponemos fuerzas y emprendemos el camino hacia el coche, el poner un pie en la pista de bajada y ponerse a llover es todo en uno. Pero tenemos ganas de terminar así que nos enfundamos las capelinas y seguimos caminando.

Tenemos los coches a la vista y arrecia la lluvia, con prisa recogemos mochilas, botas y equipo a la vez que nos ponemos ropa seca y una vez hemos acabado el protocolo.

Arrancamos los vehículos camino del comienzo del Valle y la carretera que nos conducirá a Sort, donde comeremos algo , tomaremos café e iniciaremos el regreso a casa.

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