Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

viernes, 23 de abril de 2010

PIC DEL MIG 2726 M( CASAMANYA.ANDORRA)







27-03-2010
No cabe duda que Andorra es un paraíso para los amantes del esquí de montaña. Muchos aficionados a este bello deporte son los que se desplazan cada fin de semana a este pequeño Principado para disfrutar de sus montañas y saborear la nieve de sus valles y picos , que permiten un sinfín de bellas ascensiones y variados descensos.
Yo soy un enamorado de las montañas andorranas, las he descubierto relativamente hace poco tiempo, Eli, mi esposa ha sido una excelente cicerone de su orografía y en temporada invernal, en cuanto tenemos un espacio, nos desplazamos a estos bellos parajes para poder disfrutar de sus recorridos.
Este sábado, como muchos otros, cargamos en el coche los trastos de esquí de montaña y muy tempranito tomamos rumbo a la zona de Ordino en Andorra. El recorrido hasta Canillo lo realizamos sin ninguna complicación, debido a la hora temprana de salida y a que es el fin de semana anterior a la Semana Santa y la gente se “reserva” un poco para terminar la temporada. ¡Cruzar Andorra sin atascos o retenciones se nos hace raro ¡


Aunque el punto de partida para ir al Casamanya sale del Coll de Ordino o de las Bordes del Mereig, nosotros aparcamos en la zona del Collet del Montaup, en el pequeño aparcamiento situado al lado de los enormes postes de la escultura que adornan este lugar. Tenemos intención de seguir el amplio espolón que se dirige directamente hasta la cumbre del Pic del Mig, en medio de los dos Casamanya. Estos días atrás ha nevado y las cumbres se visten radiantes de un blanquísimo manto de nieve recién caída y además esta noche ha vuelto a caer unos 30 cm de nieve. Tendremos que ir al tanto, ha hecho viento y aún sopla en las cumbres. ¡Las placas de viento están escondidas y aún no han saltado ¡
Salimos con los esquís en la mochila, no hay nieve en el espolón hasta un poco más arriba. Esto dura 20 minutos de acarreo, con las mochilas llevando un peso extra que todos los amantes del esquí de montaña tratamos de evitar en lo posible. La pendiente se acentúa y nuestras miradas se alzan ansiosas por descubrir la proximidad de la nieve para que las tablas vuelvan a su sitio natural… los pies¡¡¡¡.

Encontramos las primeras manchas de nieve , enlazándolas nos permiten quitarnos este peso de nuestras espaldas .Poco a poco vamos ganando altura y saliendo del bosque para marcar nuestras huellas por el largo espolón que se dirige en dirección norte hasta nuestro objetivo. La nieve no está todo lo dura que debería estar y eso nos augura un sufrido descenso. A nuestras espaldas podemos observar la zona de pista del sector de Canillo de Grandvalira. Nos llama la atención que casi no hay nadie en las pistas, las largas lenguas de nieve que dan forma a sus pistas casi no tienen inquilinos, algún puntito oscura deja una estela de polvo y esto denota que no hay mala nieve en pistas.

A nuestra izquierda y paralelo a nosotros observamos el espolón hermano que baja del Casamanya S hacia el Puerto de Ordino y por donde discurre su ascensión normal. No se ve a nadie, estamos solos en la montaña y por nuestra ruta apenas se marcan trazas lo que nos apunta que no es la ruta habitual de subida. Nos alegra esta soledad y disfrutamos con ella. Eli sube detrás de mí, en su cara se ve la huella del viento que constantemente nos zarandea y aunque el sol es radiante, la temperatura es muy baja, no subimos de los 0º grados en las zonas soleadas y a resguardo.

Alcanzamos la cota de 2432 m, que marca el plano y nace del mismo espolón de subida. Nos hemos tenido que quitar los esquís para salvar una zona rocosa y desprovista de nieve y aprovechamos para echar un bocado. Disfrutamos del paisaje y la soledad del lugar.
De nuevo en marcha, avanzamos por una estrecha cresta con cornisa al este y ante nosotros vemos la cresta de los Casamanyas con el Pic del Mig en su tramo central.



Estudiamos detenidamente nuestra ruta y observamos que para ir al Casamanya S tendremos que cruzar una pala bastante pendiente y muy cargada de nieve. No nos fiamos pues hace unos días también llovió y con la nieve recién caída, el manto no se ha transformado, está poco estable. Nuestra prudencia no indica que sigamos el espolón hacia el Pico del Mig y que valoremos la posibilidad de crestear.
El tramo final lo hacemos sin esquís, la pendiente y la nieve dura venteada que pisamos así nos lo aconseja y con la ayuda de los bastones y marcando la huella con las botas de travesía , permite llegar al pico sin apenas complicaciones.
El viento sopla, fuertes remolinos de nieve nos engullen y hacen que nuestra estancia en el hito cimero sea breve. Previamente hemos observado la cresta hacia los Casamanyas y la vemos adornadas con enormes cornisas que tienen formas amenazantes.
Hemos decidido terminar nuestra ascensión en este punto, ya vendrán otros días en los que alcancemos la cumbre del Casamanya N y S, 2740 y 2752 metros de desnivel nos separan de sus cumbres….. otro día será.

Nos calzamos los esquís, ahora el sol nos da la cara y tratamos de buscar en el espolón las zonas donde la nieve este mejor para poder disfrutar de una mejor bajada.
Los primeros giros los hacemos con precaución, la nieve está cambiante y nos vamos de zonas un poco pesadas a otras más ligeras. Poco a poco vamos cogiendo ritmo, sobre todo Eli, ¡como ha progresado desde que vinimos de la semana de Alpes ¡ha ganado confianza y sobre todo técnica… y eso que se calzó por primera vez los esquís pista … y de montaña…… la temporada pasada ¡ Su cara y su sonrisa reflejan satisfacción y felicidad.
Conforme nos acercamos al bosque la nieve cambia drásticamente. Una nieve podrida nos aguarda, nuestros giros y trazas anteriores se convierten en un diagonal y vuelta maría casi imposible, pues nos hundimos hasta casi la rodilla y en cada giro nuestras articulaciones crujen.

Buscamos ávidamente el fin de la nieve y de nuevo con los esquís en la mochila bajamos por el espolón boscoso en busca de nuestro vehículo, al que llegamos después de casi cinco horas de actividad. Solo nos resta echar un bocado y volver a casa rápidamente antes que nos pille algún atasco en la frontera.

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