Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

viernes, 30 de abril de 2010

Esquiando sin luna






¿Habéis probado el esquiar de noche con luna llena? Hacerlo si tenéis ocasión y oportunidad, es una bonita experiencia, que os dejará un agradable sabor de boca y seguro que repetiréis.

Hace tiempo que descubrí esta agradable actividad y la venía haciendo regularmente cuando las condiciones meteorológicas y la nieve lo permitían. Después, fue Eli la que se aficionó a surcar las pendientes de nieve iluminadas por el blanco resplandor de una luna llena y en cuanto llega la temporada invernal y las pistas y la montaña se cubren de nieve, programamos el calendario de actividades y siempre dejamos un hueco los días de luna llena para disfrutar de una noche mágica.

Estos días de fiesta que pasamos en Sabiñanigo y que coinciden con luna llena  quiero que Eli conozca el lugar  donde empecé a practicar “esta modalidad” y presentarle la luna de La Raca, en la estación invernal de Astún.





Anteayer fue luna llena, el día discurrió lluvioso y tapadote. Ayer tampoco mejoró, lo que nos obligó a posponer la intentona nocturna, hoy está bastante despejado y creo que la noche será buena. Cargamos los bártulos en el coche y junto a Joan y Ana, salimos camino del Valle del Aragón, a su cabecera, donde nace el río Aragón al pié de La Raca y en plena estación de Esquí de Astún. Aquí se nos unió nuestro amigo Ramón .Nos equipados y una vez solucionado un pequeño contratiempo que a punto estuvo de dejar en la cuneta a Eli (¿donde se metieron las dichosas pieles?, gracias Ramón , porque en tu mochila mágica podemos encontar casi de todo... ), nos encaramos a la pendiente y por las pistas más directas tomamos rumbo a la cima de La Raca. La noche es negra, demasiado negra, la luna no ha hecho aún acto de presencia pero confiamos que aparezca dentro de un ratito descrestando las montañas que nos rodean. Mientras tanto las luces de la estación de esquí nos alumbran lo suficiente para ir superando estos primeros metros de desnivel. Hace frío, las pistas  han sido planchadas hace ya un rato , están duras como el cristal , lo que nos obliga a prestar  mas de atención y  aplicar un poco mejor la técnica de foqueo, sobre todo en las diagonales .



Llegamos a la zona intermedia de La Raca y la luna sigue sin aparecer, aquí las luces de la estación son más tenues,  hacemos una parada ,encendemos los frontales para comprobar  nuestra dirección y tomar un trago de té caliente de nuestros termos



Nos queda el último repecho para llegar a la zona más alta de la estación, poco a poco la pequeña caravana vamos arañando metros a la montaña y ya intuimos la pala final.

Unos puntitos luminosos siguen los pasos de Eli,que me avisa “hi ha un bitxo que em sigueix  “, enciendo el frontal y me encuentro con un pequeño zorro que hace rato que se ha unido a la comitiva y sigue nuestras huellas. Lejos de asustarse nos mira atentamente , olisquea la traza de los esquís , se separa ligeramente y sigue su camino en busca de algún resto de comida en las pistas.

En la pala final, dos puntitos de luz se nos acercan, son los frontales de un esquiador y un “raquetista” , que al igual que nosotros han subido a cumplir su cita con la esperada luna llena, paramos a saludarnos un momento y nos comentan que se bajan pues la luna no aparece y tienen prisa. Los dejamos deslizarse ladera abajo en busca de la claridad de la estación.



Los últimos metros los hacemos con la esperanza de poder ver el resplandor de la luna en el horizonte, pero todo es en vano, la luna no es fiel a su cita y aunque esperamos un raton dándole unos minutos de margen, al final “ asumimos “ su plantón y decidimos bajar con la luz de nuestros frontales. Bebemos un poco de té caliente, quitamos pieles, ajustamos los esquís y botas y nos lanzamos pistas abajo, disfrutando de una rápida bajada por unas pistas “fantasmas” y bajo la luz de nuestros pequeños focos.



Cuando nos queremos dar cuenta, estamos en el aparcamiento de la estación quitando pieles y recogiendo los esquís. Ha sido una muy rápida bajada por unas pistas que Ramón y yo conocemos a la perfección y que hemos recorrido en multitud de ocasiones con esquís, raquetas , caminando, con luna llena y por primera vez , como esta noche; sin luna.

Nos despedimos de Ramón y Ana que marchan a Jaca, no sin antes apuntar en la agenda de la próxima temporada “ una nueva cita con esquís y con luna llena”.

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