Fitas en el Abra Salkantay a 4.600 m ( Andes-Perú )

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La Senda de Camille II

2ª ETAPA

DIA 5 DE JULIO 2010


REFUGIO DE LIZARA- ALBERGUE AYSA (SOMPORT)

Desnivel positivo: 1076 m

Desnivel negativo: 984 m

Distancia: 17,41 km

Horario: 7,20 horas




Hemos salido a las 7,30 horas, hubiéramos querido hacerlo antes pero en el refugio no dan desayunos antes de las 07,00 horas.



Hoy es una etapa larga, una de las más bonitas de la Senda, hemos querido salir temprano y sentir el agradable frescor matutino que nos obliga a ponernos algo más que una prenda fina encima del cuerpo. Somos el primer grupo que sale del refugio. Vamos en busca del barranco que baja de la Paul de Bernera, que deberemos remontar. A la altura del Refugio de Ordelca, hacemos una parada para apretar las botas y quitarnos algo de ropa. La temperatura es agradable, no muy calurosa a esta primera hora, lo que hace más llevadero el superar las pendientes. En poco más de una hora estamos en el Refugio de Bernera, curiosa construcción con la forma de los antiguos refugios de montaña, con el tejado en forma de bóveda que los hace más resistentes a la nieves y el mal tiempo.



Llegamos a la cabecera del barranco, estamos en la Paul de Bernera, también conocida como la “explanada de los dos mil”, dado que este hermoso plano se encuentra a esa altura. Cruzamos el río y tomamos dirección Este, en busca del Puerto de Bernera. El camino es agradable, el verde y el agua son elementos predominantes. Caminamos teniendo a nuestra derecha la muralla que forman los Picos de Bernera y a nuestra izquierda la Sierra de Secús con la Brecha de la Portaza o de Secús, único paso factible, que la atraviesa, y permite comunicarnos con las escarpadas laderas Norte de esta sierra y baja al Puerto de Escalé y al Ibón de Estanes. La llegada al Puerto de Bernera es espectacular, la vista, una de las más bonitas de la Senda, nos ofrece un paisaje de postal. A nuestros pies el Valle de los Sarrios, idílico lugar rodeado por las paredes del Circo de Olivan o de O Ibón (en lengua chesa o altoaragonesa). Me adelanto para atravesar un pequeño nevero y le indico a Eli y a Rosa que admiren en paisaje. Sus caras son un poema, expresiones de admiración y de sorpresa asoman en sus rostros, Eli se emociona, la verdad es que hoy el Valle de los Sarrios está en todo su esplendor, el verde del pasto alpino, da paso al blanco de los neveros que todavía persisten y al ocre de las rocas y murallas. Una manada de sarrios dormita en los altos neveros. Y al fondo en su entrada, conocida como la Trinchera, asoma un extenso mar de nubes que cubre la parte Norte francesa.















Con buen paso cruzamos el verde fondo del valle, allí nos encontramos con un francés que a buen ritmo sube hacia el puerto, lleva a su hijo detrás con dos palmos de lengua, pero el chaval aguanta como un campeón. Estamos en el pequeño ibón que se forma en su entrada. Aprovechamos para llenar las cantimploras en un manantial que nace de la roca y del que recordaba su ubicación.





Cruzamos la angosta brecha y zigzagueamos por la senda en busca del Ibón de Estanes, del cual ya vemos sus orillas. Antes de alcanzarlo nuestra senda, se une al GR-11 que viene del cercano Puerto de Escalé y del valle de Aguas Tuertas. Eli recuerda el lugar por el que hace un par de años pasó con su amiga Rosa P. , haciendo la Transpirenaica.

El ibón de Estanés, al que llegamos a las 11, 15 horas, está enclavado, como dicen algunos franceses, en una “anomalía de frontera”, es como un rincón o porción de tierra aragonesa que se adentra en “territorio francés”, la línea fronteriza casi toca su orilla norte y el ibón desagua por una presa en el país vecino. El aprovechamiento de este lago de montaña lo hacen íntegramente los franceses.



Por el Puerto de Estanés bajamos al Cantal de Escurets y su barranco y nos encontramos con el lindero del Bosque de las Hayas, enorme masa forestal de hayas que cubre la cabecera del Valle D’Aspe o Gave D’Aspe.



Un descanso en lo alto de unas rocas, nos permiten a la vez que devoramos unos bocadillos, contemplar toda la extensión de este magnífico bosque. El paisaje es único, un fondo de valle verde y densamente poblado, que remonta en busca de la murallas rocosas que lo rodean y novecientos metros de desnivel más arriba los altos picos de esta parte del Pirineo, Pico de Aspe, La Llana del Bozo, de la Garganta, Los Picos de Borau, todos ellos por encima de los dos mil quinientos metros.



Nos queda una larga diagonal recorriendo el lindero del bosque, hasta llegar al Coll. de Causiat, que nos dará acceso a nuestro final de etapa.

El recorrer el Bosque de las Hayas, ya sea en verano o invierno, es un paseo lleno de sorpresas. Cada rincón del bosque, cada roca, cada haya o cada recoveco de la senda, nos ofrece paisajes únicos. Campos de helechos, rocas y árboles cargados de musgos y líquenes y hayas caídas salpicadas de enormes “yesqueros” (hongos que crecen en arboles y que antiguamente se utilizaban para encender fuego) son algunas de las fotografías que nuestras retinas pueden captar.



Cruzamos el Barranco de Aspe, este lugar conocido como la Chorrota de Aspe, requiere un cierto cuidado, cuando hay nieve o baja muy cargado el barranco, es fácil resbalar y la caída podría tener consecuencias. No en vano aquí se han producido accidentes, alguno de ellos con fatales consecuencias.

El paso que acostumbra a estar barrido por avalanchas de nieve y piedra al final del invierno, obligando a buscar alguna alternativa de cruce, se encuentra en perfectas condiciones, lo que nos permite superarlo sin ningún contratiempo. Una lazadas por una ladera muy castigada por desprendimientos nos hace coger altura para con una alta diagonal superar la última parte del bosque antes de llegar a Candanchú.

Superamos el Coll. de Causiat y nos adentramos en el espectáculo deprimente que presenta la estación de Candanchú en verano. Evitamos la zona de remontes y bordeando la Ciudad de Piedra, vamos buscando el Coll de Besatar o de Puerto Viejo. En esta zona la señalización de la Senda se pierde en algún momento y es necesario utilizar el plano, para no dar un rodeo innecesario. Un vez en el Coll, seguimos la loma en dirección Este hasta que visualizamos el Puerto de Somport y el Albergue Aysa, que es el fin de etapa.



El Puerto de Somport, comienzo del Camino de Santiago, tramo Aragonés es desde tiempos inmemoriales un paso de peregrinos hacia la ruta Jacobea. Es esta época del año, los “camilleros” nos juntamos con los peregrinos y hacemos noche en este emblemático lugar tan degradado hoy en día. Mañana para unos será el comienzo de su largo peregrinaje hacia Compostela y nosotros continuaremos siguiendo los pasos de Camille.

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